Mundial 2026

Maseko pone patas arriba el grupo A

El gol del extremo, a la hora de juego, mete a Sudáfrica en los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Corea necesita la calculadora

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Sudáfrica sumó más que su primera victoria en el Mundial 2026. Estos tres puntos valen doble porque los Bafana Bafana rompieron con el maleficio de la fase de grupos para alcanzar los dieciseisavos de final por primera vez en su historia. Maseko será el nombre que se recuerde como aquel héroe que con su gol llevó a todo un país a una ronda final de una cita mundialista.

Con la segunda plaza en juego en el Estadio Monterrey, Corea partía con ventaja debido a su victoria contra Chequia e independientemente de lo que sucediera en el otro partido entre México y Chequia, disputado en el Estadio Azteca, donde estaba el pescado vendido antes de jugar. Sudáfrica soñaba con dar la sorpresa y dejar en la estacada a su rival. En el horizonte aguardaba Canadá, segunda clasificada del Grupo B, y el SoFi Stadium de Los Ángeles para disputar los dieciseisavos de final del Mundial. Al ganador le esperaba el viaje de México a Estados Unidos para disputar el cruce.

En términos generales, los surcoreanos estuvieron mejor posicionados y generando situaciones de cierto acercamiento al área rival con mayor frecuencia que su oponente. Estos no tenían la misma presión que los Bafana Bafana, a los que solo les valía la victoria para seguir adelante en el Mundial. Las acciones de peligro llegaron a balón parado y con Kang-in Lee como principal ejecutor. El jugador del PSG -quien vuelve a sonar con fuerza para el Atleti- tiró de jerarquía para asumir la responsabilidad de iniciar cada acción de su país, aunque realmente no generó acciones de gol.

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Histórica Sudáfrica

Se le venía resistiendo la fase de grupos a Sudáfrica. Sin tener un gran bagaje ni historia futbolística, peleó por alcanzar la ronda final del Mundial por primera vez en su historia. Una clasificación que no logró en sus tres anteriores participaciones (1998, 2002 y 2010). Primero, estuvo cerca de adelantarse con Mbatha primero y Makgopa después, de nuevo siendo los instigadores del caos, pero Seung-Gyu sacó sus reflejos para detener ambas ocasiones. Una ocasión que llegó en la primera media hora de juego. Después siguió un tira y afloja entre ambas selecciones hasta el pitido para ir a vestuarios. Luego todo cambió.

El descanso sirvió para ver a Heung-Min Son entrar al campo para dar ese plus que le faltaba a Corea del Sur en la zona donde se deciden los partidos. No entró solo; le acompañaron el germano-surcoreano Castrop y Jin-Gyu. Más pólvora para una selección que tenía que haber dominado más en el primer tiempo. La producción ofensiva mejoró y las sensaciones positivas aumentaron con ellos en el campo. Lo normal era ver un gol pronto de los surcoreanos. No llegó. Los minutos pasaban y las gradas celebraban los goles que llegaban desde el partido de México contra Chequia. Hasta pasada la hora de juego, en la que Maseko tocó con las yemas de sus dedos el cielo de Monterrey. Un tanto que metió por derecho y decreto a Sudáfrica en los dieciseisavos de final.

Con información de: Diario AS

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Redacción JG

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