Mundial 2026

España asegura la primera plaza con una victoria áspera y sin brillo ante Uruguay

Un gol de Álex Baena antes del descanso, con cantada de Muslera incluida, resuelve un duelo en el que la campeona de Europa dejó dudas

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Si solo se trataba de asegurar la primera plaza del grupo y, por tanto, de evitar el cruce contra Argentina, no hay tacha posible al partido victorioso de España, cumplido con suficiencia el objetivo. Si la de Uruguay debía ser una cita en la que asentar el aura de favorita al título recuperada frente a Arabia Saudí, en cambio, la campeona de Europa se quedó a medias. Muy a medias.

Ganó sin brillo España en Guadalajara durante la madrugada peninsular, con el rey Felipe VI en la grada celebrando el decisivo gol de Álex Baena justo antes del descanso. Contemplando el amplio surtido de patadas sin castigo que repartió la frustrada selección de Marcelo Bielsa, eliminada de un Mundial en el que la suerte le había emparejado con Cabo Verde (segunda de este grupo H, un milagro) y Arabia Saudí en la fase de grupos. Un fracaso mayúsculo para la bicampeona del mundo.

Contra Argelia o Austria

A España ya solo le resta conocer su rival en dieciseisavos de final, en un partido que se disputará el jueves 2 de julio (21.00 horas) en Los Ángeles. Será el ganador del Argelia-Austria que se disputa la madrugada del sábado al domingo (4.00 horas). En caso de empate en ese choque, su rival sería el conjunto europeo. Con el primer puesto, por cierto, evita ya hasta una hipotética final a Argentina y Brasil. Los de Messi, por cierto, se verán las caras con la asombrosa Cabo Verde.

Ocupan los africanos la plaza que parecía reservada para esta Uruguay devorada por su guerracivilismo. Marcelo Bielsa musitaba, en su característica pose sentado sobre una nevera de plástico, la convicción de que viviría o moriría fiel a sí mismo. No se dejó intimidar el Loco por la suerte de rebelión que tramaron los capitanes en las horas previas, reclamándole un planteamiento defensivo y reactivo frente a España.

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El técnico es el primero que era plenamente consciente de la inferioridad técnica de Uruguay frente a la campeona de Europa, pero las evidencias nunca estuvieron por delante de las ideas en el catecismo futbolístico de Bielsa, así que ordenó la receta de siempre: tratar de gobernar desde la posesión y presionar al rival tan arriba como se pudiera. Sobre el campo, sin embargo, sus jugadores fueron decidiendo poco a poco, con el paso de los minutos, que era más sensato resguardarse.

Dos cambios en el once de España

De la Fuente, en cambio, es un entrenador mucho más pragmático. Lo demostró ya en su alineación, en la que Llorente y Mikel Merino reemplazaron a Porro y Dani Olmo. La lectura era clara, por cuanto se trataba de dos perfiles más físicos y verticales en el lugar de otros dos con mayor capacidad para dar continuidad al juego mediante la asociación. Un equipo más preparado para una batalla a cara de perro, si el partido la demandaba.

Lo cierto es que España empezó rara el partido, con una versión que recordaba bastante más al debut en falso contra Cabo Verde que a la exhibición frente a Arabia Saudí. Con dominio, sí, pero con escasa sensación de peligro, limitada a alguna algarada aislada de Lamine por el costado derecho, con escasa fluidez en el contorno del área de Muslera.

Uruguay mordía y el árbitro estadounidense compareció en Guadalajara dispuesto a no desgastar su silbato. La pausa de hidratación, de publicidad o de lo que sea no le sentó bien a España, pues vio cómo su ritmo se cortaba y Uruguay cogía vuelo. Tenía pinta de ser un primer tiempo decepcionante, de esos que te dejan con la preocupación en el cuerpo, cuando de repente llegó el gol.

El gol de Baena

Fue en un momento inesperado, con Oyarzabal fuera del campo esperando permiso del árbitro para reingresar. Es decir, con 10 jugadores sobre el campo. Llorente ganó la línea de fondo y envió el balón al área, sin mucho cálculo, simplemente a ver qué pasaba. Baena leyó mejor el envío que los defensores uruguayos, se hizo un hueco desde el punto de penalti para rematar a la media vuelta, al bulto, y Muslera hizo el resto. Se le escurrió el balón entre las manos al meta charrúa, confirmando su catastrófico Mundial. Su castigo fue ser sacrificado en el descanso.

Se encontró España al descanso con una ventaja que seguramente no merecía, transparente Merino, aislado Oyarzabal, menguante Lamine y desprovisto de socios Pedri. España, en fin, no era la España esperada, siempre incómoda e incapaz de encontrar espacios en los que imponer el juego que hizo campeona de Europa a esta generación.

Con información de: El Periódico

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Redacción JG

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